SIN CENSURA.- AG. 27. 2026 SINALOA: EL MODELO MORENISTA DEL ESTADO CRIMINAL CONTINUO

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Por: Víctor R. Hernández


Un Estado Criminal Continuo no es un término técnico o codificado dentro del derecho internacional tradicional, sino un concepto político, criminológico y politológico que describe a un Estado cuyas instituciones, gobernantes y estructuras operan de manera permanente y sistemática fuera de la ley, utilizando el poder público para cometer o encubrir delitos de forma indefinida en el tiempo.

Esta idea surge de la combinación conceptual entre lo que la ciencia política llama un Estado mafioso o Narcoestado y la figura jurídica del delito continuo o permanente. En este escenario, la actividad criminal no es un hecho aislado cometido por funcionarios corruptos, sino la naturaleza misma y el método de subsistencia del aparato estatal. Por desgracia, es lo que hoy vemos en varias entidades de la República, pero hoy, nos enfocamos en Sinaloa.

Características principales de un Estado Criminal Continuo

  • Institucionalización del delito: Las fuerzas de seguridad, el sistema judicial y los ministerios no combaten el crimen, sino que son los brazos ejecutores de actividades ilícitas (lavado de dinero, narcotráfico, tráfico de personas).
  • Consumación prolongada e ininterrumpida: Al igual que un delito continuo, las acciones criminales del Estado no se agotan en un solo acto, sino que se prolongan en el tiempo de forma sistemática.
  • Impunidad estructural absoluta: El propio diseño del sistema judicial del país está configurado para garantizar que los crímenes cometidos por la élite gobernante nunca sean juzgados ni castigados internamente.
  • Secuestro del aparato público: Los recursos públicos, la infraestructura estatal y las relaciones diplomáticas se desvían para favorecer un plan criminal preconcebido (dolo unitario global).
  • Violación sistemática de Derechos Humanos: La persecución, tortura o desaparición forzada de opositores se convierte en una política de Estado constante para mantener el control del negocio criminal.

Diferencia conceptual en el ámbito legal

Para no confundir los términos, en el derecho penal existen figuras técnicas aplicadas a individuos o colectivos criminales (reguladas en códigos como el Artículo 74 del Código Penal de España o el Código Penal Federal de México):

  1. Delito Continuo o Permanente: Una sola acción delictiva que se prolonga sin interrupción en el tiempo (por ejemplo, un secuestro prolongado).
  2. Delito Continuado: Sucesión de múltiples hechos delictivos del mismo tipo ejecutados bajo un mismo plan criminal (por ejemplo, un empleado robando montos pequeños todos los días).

Cuando los politólogos e internacionalistas usan la metáfora de “Estado Criminal Continuo”, se refieren a que el gobierno entero opera bajo la lógica de estas figuras penales, transformando la soberanía del país en un escudo de impunidad para una organización criminal que no planea detenerse.

El Modelo Sinaloa

Los datos y acontecimientos, tan sólo de esta semana, en la vida política de Sinaloa confirman en la práctica, cómo opera la estructura de un Estado Criminal Continuo, donde los relevos y movimientos de la élite gobernante no alteran el ecosistema de impunidad, sino que lo perfeccionan para garantizar su propia supervivencia.

La designación de Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina tras la salida de Rubén Rocha Moya, la protección política para evitar el desafuero del senador Enrique Inzunza, y el destape oficial de la senadora Imelda Castro Castro como la coordinadora de Morena para la gubernatura rumbo a 2027, ilustran con precisión los mecanismos de perpetuación institucional:

1. El Enroque de Facciones y la Continuidad del Régimen

  • El interinato de Graciela Domínguez: Lejos de representar una ruptura o una transición democrática, el nombramiento de la exsecretaria de Educación (impuesto por la mayoría legislativa) garantiza el control interno del aparato estatal. Su principal función, bajo la óptica del análisis del Narcoestado, es la contención de daños y la administración de la crisis de violencia sin alterar los hilos de poder reales de la administración saliente.
  • La herencia de la estructura: El ascenso de figuras del mismo grupo político asegura que las fiscalías, los cuerpos policiales infiltrados y las partidas presupuestales sigan operando bajo los mismos compromisos previos, anulando cualquier posibilidad de una auditoría real o un cambio de estrategia de seguridad.

2. El Fuero como Escudo de la Criptocracia

  • Blindaje a Enrique Inzunza: La negativa u omisión institucional para retirarle el fuero a figuras clave del aparato legislativo federal ejemplifica el uso del derecho como protección corporativa. En un Estado Criminal Continuo, los mecanismos legales de protección (como el fuero constitucional) se desvían de su fin original (proteger la libertad de expresión legislativa) para convertirse en patentes de impunidad que bloquean la acción de la justicia contra la élite política.

3. El Relevo Controlado: Imelda Castro y el 2027

  • Legitimación de la transición: El posicionamiento y destape de Imelda Castro Castro como la virtual candidata de la coalición gobernante representa la institucionalización del relevo. Al formar parte del mismo ecosistema de alianzas del estado, su postulación busca asegurar un tránsito pacífico para el régimen, desactivando investigaciones futuras y perpetuando el dolo unitario global (la misma política de tolerancia o pacto implícito con la delincuencia).
  • Simulación de distancias: Aunque en la narrativa electoral se intenten trazar líneas de separación o matices con respecto a la figura desgastada de Rocha Moya, estructuralmente representan al mismo bloque de poder que ha permitido la consolidación de la gobernanza criminal en Sinaloa.

El Desmantelamiento de

la Esperanza Democrática

Para la ciudadanía sinaloense, estos hechos no son meros cambios de nombres en el organigrama; representan el sellado hermético del sistema político. Al controlar la gubernatura interina, blindar los escaños clave en el Senado y definir de antemano la sucesión para el próximo periodo constitucional, la estructura del Narcoestado demuestra su resiliencia. El voto y las instituciones democráticas quedan reducidos a un trámite formal para legitimar la continuidad de un orden donde el verdadero poder no cambia de manos.

Lo que queda, ahora, es el profunda reflexión del electorado sinaloense, de cara a los comicios estatales de 2027, para, a través del voto, iniciar el necesario y urgente trabajo de deconstruir el Estado Criminal edificado pacientemente desde varios sexenios y que alcanza su máxima expresión en los regímenes morenitas. Solo el voto libre y consciente, podrá derrumbar esta arquitectura diabólica que sigue masacrando diariamente a los sinaloenses.

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