¡Un sueño vial hecho realidad! Descubre cómo la Avenida Río Grande transformó el caos en esperanza para las familias de Durango

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El esfuerzo y la unidad de la gran familia duranguense hoy se sienten en cada kilómetro de asfalto. La Avenida Río Grande dejó de ser un problema de polvo y complicaciones para convertirse en el símbolo de la conectividad y la modernidad que todos anhelaban. Esta obra, entregada por Toño Ochoa, es la prueba de que cuando los vecinos trabajan juntos, los sueños se convierten en realidades tangibles.

El Grito de Alivio de las Madres y Vecinos

Para quienes viven y trabajan en la zona, el cambio ha sido monumental. Daniela Correa, madre de familia del fraccionamiento Pirineos, compartió con emoción cómo era la vida antes de la obra:

“Avanzó mucho, antes no había semáforos, no había nada, cada quien pasaba como podía para llevar a los niños a la escuela y se batallaba mucho; ahorita ya hay pavimento, banqueta y más seguridad”.

Este sentimiento de alivio y seguridad es compartido por Demetrio Fernández, director de la Escuela Secundaria Ricardo Rentería, quien recordó las dificultades durante la temporada de lluvias. “Para la comunidad educativa ha sido de mucho beneficio la vialidad Río Grande”, señaló.

Más que Conectividad, Calidad de Vida

La avenida Río Grande no solo conecta la carretera a México con la carretera al Mezquital; transforma el entorno con un paquete integral de mejoras:

  • Nuevo pavimento
  • Iluminación moderna
  • Señalética clara
  • Banquetas seguras
  • Reforestación

Con la confirmación del inicio de la tercera etapa, gracias al pago del predial y el esfuerzo solidario, Durango avanza firme en el camino del desarrollo, mejorando la calidad de vida para todas y todos.

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