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Global Center for Human Rights advirtió que la defensa de la infancia en guerra no debe quedar subordinada a disputas ideológicas ajenas a su protección efectiva.
En ese sentido, Neydy Casillas, vicepresidenta de Asuntos Internacionales del Global Center for Human Rights, acusó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) manipula la protección de la infancia en contextos de guerra con el uso del lenguaje bajo términos aparentemente consensuados, para incorporar agendas que los Estados no han aprobado de manera expresa.
Neydy Casillas sostuvo que el lenguaje utilizado por la Organización de las Naciones Unidas no responde a criterios de neutralidad. Según explicó, la ambigüedad no surge por descuido, sino como un recurso deliberado para reintroducir agendas ideológicas que no forman parte de los consensos soberanos de los Estados miembros.
Este señalamiento se vincula con un nuevo proyecto de resolución sobre niños en conflictos armados que acaba de iniciar su fase de pre-negociaciones. Casillas explicó que este momento inicial resulta clave, ya que es cuando se definen los términos que más adelante servirán de base para interpretaciones políticas y jurídicas.
Este lenguaje no es inocente
El texto en discusión condena prácticas ampliamente documentadas y rechazadas por la comunidad internacional, como el reclutamiento forzado de menores y los ataques contra escuelas y hospitales. Sin embargo, el documento incorpora nuevamente el término “salud sexual y reproductiva” aplicado a niños y adolescentes en contextos de guerra.
“Este lenguaje no es inocente. Bajo ese eufemismo, el sistema de la ONU. impulsado principalmente por países del primer mundo, busca abrir la puerta al aborto y a políticas de género, incluso en contextos tan extremos como los conflictos armados. La infancia en guerra vuelve a ser utilizada como vehículo de una obsesión ideológico que nada tiene que ver con su protección real”, dijo.
Presiones políticas
De acuerdo con Neydy Casillas bajo la expresión “salud sexual y reproductiva”, el sistema de la ONU, busca habilitar políticas relacionadas con el aborto y enfoques de género, incluso en escenarios de conflicto armado.
El resultado, advirtió Casillas, consiste en presiones políticas sobre los Estados y en un debilitamiento progresivo de su soberanía normativa, todo a partir de textos que en su origen se presentan como humanitarios.
Ante ello, Global Center for Human Rights anunció el seguimiento puntual de cada instancia del proceso, con el objetivo de explicar con claridad qué se negocia y cuáles son las implicaciones reales de los términos incluidos en el documento.
Fuente: siete24.mx