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VICTORIA DE DURANGO, DGO. – ¿Alguna vez has visto una rampa que termina en un muro o un edificio público imposible de navegar? Para acabar con estas “trampas urbanas”, el Congreso del Estado analiza una reforma que cambiaría las reglas del juego en la construcción de infraestructura: si no es incluyente, no hay dinero.
La diputada Cynthia Montserrat Hernández propone que ningún proyecto reciba presupuesto público si no garantiza el acceso a personas con discapacidad desde su diseño original.
La diputada Cynthia Montserrat Hernández Quiñones , a nombre del Grupo Parlamentario de Morena, presentó una iniciativa para reformar la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público del Estado. El objetivo es simple pero contundente: que la accesibilidad sea un requisito obligatorio desde el primer plano y no una “mejora” de último minuto.
La “Cédula de Accesibilidad”: El nuevo requisito de oro
La propuesta establece que cualquier obra financiada con recursos públicos deberá contar con un Dictamen de Diseño Universal . Esto significa que, antes de poner la primera piedra, se debe comprobar que el espacio podrá ser utilizado por:
- Personas con discapacidad motriz, visual o auditiva.
- Adultos mayores.
- Ciudadanos con movilidad limitada.
“Cuando los proyectos se conciben sin criterios de accesibilidad, el resultado es el que ya conocemos: rampas inexistentes y edificios que excluyen. Queremos cerrar ese vacío en el presupuesto”, afirmó la legisladora.
El costo de la exclusión: Datos que impactan
Durante su exposición, la diputada Hernández Quiñones presentó cifras que ponen en perspectiva la urgencia de esta ley:
- En Durango: Más de 100 mil personas viven con alguna discapacidad. Es decir, 1 de cada 12 duranguenses enfrenta barreras físicas diariamente.
- El mito del costo: Según el Banco Mundial, incluir accesibilidad desde el diseño inicial solo aumenta el costo de la obra entre un 0.5% y 1% .
- El error de corrección: Intentar arreglar una obra mal diseñada después de terminada puede multiplicar los costos exponencialmente, generando un gasto público ineficiente.
Un gasto público con rostro humano
Para la legisladora, la igualdad no es real si la infraestructura pública segrega a una parte de la población. La iniciativa busca que la planeación y el presupuesto de Durango dejen de ser un obstáculo y se conviertan en el motor de una ciudad donde todos puedan transitar con dignidad.
Con este “candado” presupuestal, Durango se encamina a ser un estado donde la arquitectura deja de ser una barrera y comienza a ser un puente hacia la verdadera inclusión.