¡Escuelas, no salas de parto! Buscan proteger a niñas duranguenses ante embarazos tempranos

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En un movimiento firme para romper el silencio y la impunidad, la diputada Delia Enríquez Arriaga presentó una iniciativa histórica para reformar la Ley de Salud del Estado de Durango. El objetivo es claro: proteger a las niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual y evitar que el embarazo infantil siga normalizándose en nuestra sociedad.

“Deberían estar en la escuela, no en una sala de parto”

Con un discurso cargado de empatía y urgencia, la legisladora alzó la voz por quienes muchas veces no pueden hacerlo. “Vengo a hablar de ellas, de las adolescentes que deberían estar construyendo su futuro, no enfrentando solas un embarazo que muchas veces no eligieron”, sentenció al presentar la propuesta a nombre del Grupo Parlamentario de Morena.

Notificación obligatoria: Un escudo contra el abuso

La reforma plantea medidas contundentes para que el Estado deje de ser un espectador:

  • Para menores de 15 años: En cada caso de parto, será obligatoria la notificación inmediata al Ministerio Público. La diputada aclaró que no se trata de criminalizar a la menor, sino de reconocer que puede ser víctima de un delito que debe investigarse.
  • Para adolescentes de 15 a 17 años: Se propone una valoración integral que vaya más allá de lo médico, incluyendo atención psicológica y social para detectar violencia de género o exclusión.

Romper ciclos de impunidad

“La notificación no es persecución, es protección; es acceso a la justicia y es romper ciclos de abuso”, enfatizó Enríquez Arriaga. La iniciativa reconoce que el embarazo adolescente está profundamente ligado a la desigualdad y la falta de oportunidades, factores que el Estado tiene la obligación de combatir.

Al detectar a tiempo situaciones de dependencia o vulnerabilidad que a menudo son invisibles, se busca evitar mayores afectaciones a la salud física y emocional de las menores, garantizando que ninguna historia de violencia pase desapercibida.

Con esta propuesta, Durango busca dar un paso decisivo hacia un futuro donde el bienestar de las niñas sea la prioridad absoluta, asegurando que su único deber sea crecer en un entorno seguro y digno.

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