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Durango es tierra forestal, pero es momento de que sus bosques generen más que solo troncos. Con el objetivo de transformar la economía del sector, el diputado Ernesto Alanís Herrera presentó una iniciativa para reformar la Ley de Fomento Económico del Estado, proponiendo incentivos estratégicos para que la madera local incremente su valor antes de salir de la entidad.
El reto: Pasar de la extracción a la manufactura
Actualmente, una parte considerable de la madera en Durango se comercializa únicamente como materia prima. Según el legislador, esta dinámica limita el crecimiento de la región, frena la creación de empleos especializados y debilita las cadenas productivas locales.
“La iniciativa no solo atiende una necesidad económica, sino que propone una ruta para fortalecer la competitividad mediante un enfoque de valor agregado e innovación”, afirmó Alanís Herrera al exponer los motivos de la reforma.
¿Cómo se apoyará a los productores?
La propuesta, que surgió de mesas de trabajo directas con ejidatarios, contempla una serie de incentivos que no representan un gasto directo para el erario, pero que facilitan la industrialización:
- Simplificación administrativa: Menos burocracia para quienes decidan transformar la madera.
- Acceso preferente: Prioridad en programas públicos existentes para el sector.
- Reconocimiento a la productividad: Esquemas que premien a quienes logren procesos más eficientes.
Un modelo integral para el futuro
El plan busca que el proceso de transformación ocurra dentro del propio territorio duranguense. Esto implica incorporar etapas clave como la manufactura, el diseño y la comercialización estratégica, permitiendo que los beneficios económicos se queden en las comunidades forestales.
Al transitar de un modelo meramente extractivo a uno productivo integral, Durango podrá aprovechar sus recursos de manera sostenible, generando productos maderables con mayor valor en el mercado nacional e internacional.