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Por: Víctor R. Hernandez
En un comunicado oficial, la Secretaría de Gobernación sostuvo este fin de semana, que tras meses de diálogo con organizaciones del campo y transporte, no hay motivos que justifiquen movilizaciones de transportistas de carga federal y agricultores, convocadas para hoy seis de abril en cuando menos 20 estados del país.
Según Segob, se han destinado más de 3,400 millones de pesos para apoyar a más de 40 mil productores, y se alcanzaron acuerdos para la próxima cosecha en Sinaloa.
“La mayoría de las organizaciones han decidido no movilizarse”, indicó la dependencia, que reiteró su llamado a evitar bloqueos.
Tras el posicionamiento del gobierno federal, integrantes del movimiento transportista respondieron a través de un pronunciamiento en el que rechazaron la afirmación de que no existen motivos para manifestarse.
En el documento, difundido minutos después del comunicado oficial, señalaron: “la lucha del transporte no son motivos como dice el oficialismo, son agravios, razones para alzar la voz”.

Los transportistas cuestionaron que las autoridades hablen de mecanismos de diálogo y atención, al considerar que se trata de soluciones incompletas. “Se oye bonito, pero no corresponde a la realidad: son soluciones a medias”.
En este contexto de confrontación verbal, analicemos las siguientes cifras:
El robo al transporte de carga en México se ha consolidado como una crisis de alta complejidad que combina violencia extrema con tácticas criminales altamente sofisticadas. Con más de 16,000 atracos registrados durante 2025 —lo que equivale a un robo cada hora— y pérdidas que superan los 7,000 millones de pesos anuales, este delito ha pasado de ser un problema de seguridad pública a un riesgo operativo mayúsculo para la cadena de suministro del país.
Gracias a los nuevos reportes del sector logístico y de seguridad, el análisis de este fenómeno revela patrones muy claros en cuanto a dónde, cómo y cuándo operan los delincuentes:
1. La geografía del riesgo: Estados y corredores críticos El robo no ocurre de forma aleatoria, sino que se concentra geográficamente. El 80% de los incidentes ocurren en cinco entidades, lideradas por el Estado de México (23% de los casos), Puebla (22%) y Guanajuato (10%). Las carreteras y corredores que representan el mayor peligro para los transportistas son:
- Autopista 57 (México-Querétaro-San Luis Potosí): Es la vía más peligrosa del país, concentrando el 22% de los robos a nivel nacional. Es un punto crítico para ataques durante traslados industriales y robos en paraderos.
- Autopista 150D (México-Puebla-Orizaba/Córdoba): Concentra el 19% de los siniestros y es el corredor número uno en asaltos. Presenta un alto riesgo por tácticas de abordaje directo y montaje de falsos retenes.
- Arco Norte y Circuito Exterior Mexiquense: Originalmente vías para agilizar el tránsito evitando la CDMX, hoy son focos rojos por ataques armados e intercepción de unidades aisladas mediante bloqueos de vehículos (“encierros”).
- Corredores fronterizos y del Bajío: Rutas en Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros presentan altas tasas de extorsión y secuestro de mercancía, un problema agravado por la congestión aduanera vinculada al nearshoring. Asimismo, la carretera 45D en el Bajío concentra los ataques al transporte de dispositivos electrónicos.

2. Evolución del Modus Operandi: Violencia y “Guerra Tecnológica” Las organizaciones criminales han evolucionado sus tácticas de manera preocupante:
- Ataques letales y focalizados: Entre el 80% y el 82% de los robos se ejecutan con extrema violencia. El objetivo principal de los criminales no es solo vaciar la caja, ya que en el 60% de los casos buscan robar la unidad completa (siendo los tractocamiones el blanco en el 53% de los ataques). Esto ha derivado en tragedias humanas, como el saldo de 105 choferes asesinados a principios de 2026.
- Uso de inhibidores (Jammers): Los asaltos han entrado en el terreno de la interrupción digital. En el 71% de los robos se emplean dispositivos tipo jammer para inhibir las señales satelitales y neutralizar los sistemas GPS, dificultando la recuperación de los camiones. Además, han comenzado a reportarse hackeos directos a los sistemas de rastreo.
3. Horarios y tipos de mercancía más vulnerables El grueso de los incidentes ocurre en condiciones de baja visibilidad. Los horarios más críticos son durante la noche y la madrugada, específicamente entre las 19:00 y las 00:00 horas, y en la franja de las 04:00 a las 06:00 de la mañana. Los productos más buscados por los asaltantes continúan siendo alimentos, bebidas, abarrotes, combustibles, electrónicos y materiales de construcción.
4. Estrategias de blindaje corporativo Ante las pérdidas millonarias y el riesgo de los operadores, las empresas de transporte han tenido que dejar de depender exclusivamente de la seguridad pública e invertir en prevención avanzada:
Sellos de alta seguridad y entrenamiento: Implementación de sellos de cable y barrera para retrasar aperturas forzadas, acompañados de capacitación exhaustiva para que los choferes sepan cómo reaccionar ante sospechas de seguimiento sin confrontar a grupos armados.
Monitoreo Activo y Redundancia: Uso de Inteligencia Artificial para detectar paradas o desvíos anómalos, sumado a la instalación de dispositivos GPS ocultos entre la propia mercancía, en caso de que la cabina sea desenganchada.
Protocolos de Paradas Seguras: Prohibición estricta a los choferes de detenerse durante las ventanas nocturnas de alto riesgo (de 21:00 a 03:00 hrs) o en paraderos no certificados.