Sin Censura.-Mzo 29 2026 “Les importa más la inauguración de un pinche estadio, que los más de 133 mil desaparecidos”

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Por: Víctor Hernández

En el mundo empresarial, lo que no se mide no se puede evaluar y mucho menos mejorar. Pero en la política de Estado, cuando las mediciones se utilizan para “maquillar” insistentes demandas de justicia, entramos en el terreno de la insolvencia moral. El informe sobre desaparecidos presentado este viernes por la presidenta Claudia Sheinbaum no es una hoja de ruta para la justicia; es un ejercicio de ingeniería estadística diseñado para reducir el impacto reputacional de una tragedia antes de que el mundo ponga sus ojos en México, horas antes de que inicie uno de los eventos más populares del planeta: el mundial de futbol.

Veamos algunos componentes de esta realidad:

1. La Contabilidad del Dolor: Activos vs. Pasivos

Desde una óptica de gestión, el reporte presentado por Marcela Figueroa, titular del SESNSP, busca aplicar una “quita” agresiva a la deuda histórica del Estado, en materia de desapariciones. Al afirmar que solo 43,128 registros tienen “datos suficientes” para la búsqueda, el Gobierno Federal pretende, de un plumazo, desestimar el 66% de la crisis.

Para las Madres Buscadoras —las verdaderas operadoras de campo que han suplido la negligencia institucional—, esto no es un avance técnico, es una “segunda desaparición”, la primera “quita” la hizo López Obrador en forma descarada y arbitraria. La lógica oficial es perversa: si el expediente está mal llenado (responsabilidad de la burocracia en las fiscalías, no de las víctimas), el desaparecido deja de ser una prioridad de búsqueda para convertirse en una “cifra con datos insuficientes”.

2. El “Timing” de la Indignación

No hay coincidencias en política de alto nivel. La presentación de este informe, tras más de un año de silencio (estar posponiendo el informe ¿porque no les cuadraba?), ocurre a horas de la inauguración del Estadio Banorte (este domingo) y en la víspera de la Copa Mundial.

“Les importa más la inauguración de un pinche estadio, que los más de 133 mil desaparecidos”.

La frase de Jacqueline Palmeros no es solo un grito de dolor; es una lectura precisa de las prioridades del Ejecutivo. El Gobierno busca “limpiar la casa” antes de que lleguen los invitados internacionales. Se intenta posicionar la narrativa de que la mayoría son “ausencias voluntarias” (96% según sus datos de localización) para desactivar la protesta social durante la vitrina global del fútbol.

3. La Crisis de Confianza Operativa

El informe revela una falla estructural en el sistema de justicia:

  • El Abismo de las Carpetas: De los 43,128 casos “completos”, solo 3,869 tienen una carpeta de investigación abierta. Esto significa que el 91% de los casos que el propio gobierno reconoce como “buscables” no tienen un proceso judicial formal que respalde la búsqueda.
  • La Reinterpretación del Riesgo: Al enfatizar que hay personas con “actividad administrativa” (altas en el SAT o trámites en el INE) después de su desaparición, el Estado busca criminalizar la denuncia o, en el mejor de los casos, trivializar la tragedia. Olvidan que el robo de identidad y el uso forzado de documentos son moneda corriente en el crimen organizado.

Hablemos Sin Censura

El Estado mexicano está fallando en su obligación constitucional primaria: garantizar la seguridad y la vida. Mientras la Presidenta pide “investigar casos de reclutamiento forzado” delegando la carga a las fiscalías estatales, las familias siguen rascando la tierra con las uñas. La administración Sheinbaum ha decidido gestionar la crisis de los desaparecidos como una crisis de relaciones públicas. Sin embargo, los muros de la memoria que hoy levantan los colectivos son más sólidos que cualquier estructura de concreto que se inaugure este fin de semana. No se puede tapar el sol con un estadio, ni una fosa con un boletín de prensa.

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