Sin Censura.- Jun. 10 2026 Hoy, las grandes victorias nacionales se ganan, primero, desde lo local

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Por: Víctor R. Hernández

Tras la clara y contundente derrota que sufrió Morena en las elecciones de Coahuila este 7 de junio, quedan, al menos, tres componentes bien claro:

1.- Morena no llegó para quedarse 50 años, como lo presumió hace meses el narcopolítico de Adán Augusto López. Los escándalos de corrupción, su incapacidad manifiesta para gobernar en todos los niveles de gobierno y su alianza con los grupos criminales, finalmente han calado muy hondo en la ciudadanía y la han movido a corregir su agradecimiento por los programas sociales que recibe.

2.- Cierto, en algunas regiones bien localizadas, tanto PRI como PAN o Movimiento Ciudadano, pueden derrotar solos a Morena pero son, hasta hoy, garbanzos de a libra. Veracruz, Durango y Coahuila, son los ejemplos del PRI. Querétaro, Chihuahua, Aguascalientes y Guanajuato, son los ejemplos del PAN. Nuevo León y Jalisco, serían los ejemplos de MC.

Sin embargo, los ejemplos son locales; elecciones estatales y municipales. El enorme reto, en estos momentos es la competencia por la presidencia de la República. Ahí Morena sigue siendo muy fuerte y es en donde se deben de abandonar intereses de grupo y pensar en una gran coalición opositora para 2030.

3.- Los casos de Veracruz, Coahuila y Durango, en el caso del PRI, y de Querétaro, Guanajuato y Aguascalientes, en el caso del PAN, tienen mucho que ver con los estilos de gobernar, muy cercanos a la gente, y el dar respuesta a las necesidades de las comunidades locales. Sólo así se explica que el electorado resista la tentación de inclinarse  por el engañoso discurso de Morena y agradecer con su sufragio, las atenciones, servicios y acompañamiento de los gobiernos locales.

Estas victorias, que para 2030 serán importantísimas, nos demuestran que hoy, en los tiempos de las redes sociales, las grandes victorias se construyen de lo local a lo nacional.

Ahora, Morena tiene claro que sus mejores momentos están pasando. Las encuestas así lo vienen demostrando y por ello viene preparando el terreno para convertirse en juez y parte, de los procesos electorales, a partir de 2027.

La información destacada este martes 9 de junio por El Universal, es bien clara y enciende pasara la ciudadanía, los focos de alerta.

Expertos aseguran que el escenario de Coahuila no se repetirá en las votaciones de 2027 y 2030 porque el partido guinda ha construido el blindaje necesario para evitar futuras caídas.

Tras la derrota electoral de Morena en Coahuila, donde la oposición demostró que sí es posible frenar la maquinaria del oficialismo con una victoria contundente, el partido en el poder no se quedó de brazos cruzados. En lugar de reflexionar sobre el rechazo ciudadano a sus políticas fallidas, decidió acelerar la construcción de un andamiaje legal y constitucional que lo blinde contra futuras derrotas en las urnas. Este entramado busca asegurar su permanencia y control territorial, convirtiendo las elecciones en un mero trámite decorativo donde Morena actúa como juez y parte.

El paquete de reformas —aprobadas de manera exprés— incluye la reforma al artículo 41 de la Constitución para anular elecciones por “injerencia extranjera”, la creación de una Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas en el INE, recortes al financiamiento de partidos opositores vía el “Plan B”, y modificaciones a la reforma judicial que extienden el control sobre los magistrados del Tribunal Electoral. Un blindaje sin precedentes que, según expertos, dota al régimen de herramientas para revertir resultados adversos por la vía jurídica.

“Existe un proyecto de instaurar una autocracia en México y eliminar la competencia electoral, para dejarla simplemente como una figura decorativa, que haya elecciones, que haya partidos que jueguen la función satélite. Sin duda existe esa intención y ese proyecto, pero aún no queda claro si lo están logrando, pues está sujeto a pruebas empíricas y la gran prueba va a ser 2027”, advirtió a El Universal Francisco Valdés Ugalde, doctor en Ciencia Política por la UNAM.

La trampa de la injerencia extranjera”

La reforma al artículo 41, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 3 de junio, introduce de forma ambigua la “injerencia o intervención extranjera” como causal explícita para invalidar comicios federales o locales. Cualquier supuesto influjo de gobiernos, agencias, medios u ONG del exterior podría servir de pretexto para anular elecciones.

Luisa María Alcalde, consejera Jurídica de la Presidencia, reconoció abiertamente que esta reforma permitirá anular elecciones en 2027. Sin embargo, la redacción es tan vaga que, como señala Valdés Ugalde, “cualquiera podría alegar intervención extranjera simplemente porque sopló el viento del norte o del oeste, cosa que es absolutamente ridícula”.

En la práctica, esto abre la puerta a interpretaciones discrecionales por parte de un Tribunal Electoral controlado por el oficialismo. Morena ya tiene experiencia en descalificar cualquier crítica como “intervención extranjera” o “golpe blando”. ¿Qué pasará cuando la oposición reciba apoyo internacional legítimo o cuando medios independientes publiquen investigaciones incómodas? La respuesta es clara: riesgo de nulidad selectiva.

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