Sin Censura.- Jun. 23. 2026 Morena, detrás de los ataques a Esteban

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Por: Víctor R. Hernández

En política no hay casualidades, hay causalidades. Cuando el oficialismo pierde la brújula y los votos en las urnas, la respuesta automática del manual de la vieja política no es la autocrítica, sino la infamia. Lo que hoy atestiguamos en Durango y Coahuila es el vivo ejemplo de cómo una estrepitosa derrota electoral se intenta curar con una campaña de lodo mal orquestada.

Durante las últimas semanas, una runfla de columnistas y “analistas” locales, dóciles a la retórica de la Cuarta Transformación ha enfilado sus baterías contra el gobernador de Durango, Esteban Villegas. Lo acusan de todo y de nada; le avientan adjetivos, sugieren vínculos con la delincuencia organizada y disparan metralla verbal. ¿Las pruebas? Ninguna. Ni un solo documento, ni una sola línea de investigación seria, ni un solo indicio que sostenga el libreto.

Son, estrictamente, balas de salva.

El fondo de este golpeteo es puramente aritmético. El oficialismo no digiere el humillante 16-0 que la ciudadanía le recetó en Coahuila hace apenas unos días, sepultando cualquier intento de apoderarse del Congreso de ese estado. Necesitaban con urgencia un distractor, una cortina de humo lo suficientemente densa para que la opinión pública nacional no pusiera la lupa sobre el verdadero desastre: el colapso operativo del partido del gobierno en el norte de la república. Enseguida, algunos elementos:

1.- El “Efecto Andy”: El Rostro del Fracaso Territorial

Ayer, un impecable análisis periodístico de El Universal , destacado como nota principal en su primera plana, le pone números y nombres al naufragio guinda. Bajo la gestión de la dupla dorada del relevo generacional —Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán—, Morena conoció, por primera vez en su historia, el significado de la contracción electoral en Durango y Coahuila.

Las cifras no mienten y desmitifican cualquier narrativa de invencibilidad:

  • El desplome en Durango (2025): El partido que venía de crecer un impresionante 42.5% entre 2019 y 2022, se topó con pared en el proceso municipal del año pasado bajo la operación de López Beltrán. Morena perdió el 11.4% de su votación, entregando tres alcaldías clave y viendo cómo sus simpatizantes migraban hacia otras opciones como Movimiento Ciudadano.
  • El naufragio en Coahuila (2026): Aquí la caída fue libre y sin paracaídas. De ostentar un crecimiento del 54% en 2023 con una base histórica de más de 354 mil votos, la soberbia de la dirigencia nacional provocó un desplome del 20.3%, cayendo a 282 mil sufragios, perdiendo posiciones plurinominales y quedándose en cero absoluto en los distritos de mayoría.

La huida anticipada de Luisa María de la dirigencia en abril y el mutis de “Andy” en mayo no fueron relevos institucionales; fueron una retirada estratégica. Sabían perfectamente el tamaño del iceberg contra el que habían estrellado el barco. Semanas antes, el propio hijo del exmandatario se lo había advertido a sus legisladores en una reunión a puerta cerrada en la sede nacional: Ya no hay margen de error”. Pero el error ya estaba impreso en el ADN de su estrategia: creer que el apellido y la inercia del centro bastaban para conquistar el norte.

2.- El Norte No Se Dobla

El ataque a Esteban Villegas es el cobro de factura a un gobernador que ha sabido mantener la estabilidad política y el crecimiento económico en un mar de incertidumbre nacional. Al no poder competir con indicadores de inversión, seguridad ni infraestructura, la maquinaria de propaganda oficialista intenta nivelar la cancha degradando el debate público.

La lección de los procesos de 2025 y 2026 es clara: el electorado del norte es pragmático, evalúa resultados y rechaza las imposiciones centralistas. La marca Morena, desprovista del imán de su fundador y operada con el sectarismo propio del nepotismo, ha demostrado ser profundamente vulnerable.

A Villegas le seguirán lloviendo piedras desde la capital del país, de eso no hay duda; la resaca electoral de la 4T será larga y dolorosa. Sin embargo, mientras los ataques carezcan de rigor y sigan emanando de plumas por encargo, el mandatario estatal tiene el mejor escudo posible: la contundencia de los datos duros como tercer estado más seguro del país, los millones de dólares en la nueva etapa del desarrollo industrial y el reconocimiento electoral de la ciudadania en las urnas.

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