SIN CENSURA.- Jul. 01. 2026 El Manotazo de Sheinbaum: fin del pacto Tamaulipas

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Por: Víctor R. Hernández

El arresto de Octavio Leal Moncada, alias “Tarzán”, el pasado domingo en Nuevo León, no es un golpe policíaco ordinario; es una cirugía mayor al corazón de la narcopolítica en el noreste del país. Ejecutada por los hombres de confianza de Omar García Harfuch, bajo la orden directa de la presidenta Claudia Sheinbaum, la captura del octogenario líder de la Columna Armada Pedro J. Méndez marca el primer gran punto de inflexión geopolítico y cupular de la actual administración federal.

La narrativa oficial hablará de justicia y del combate a las organizaciones criminales. Sin embargo, para quienes analizamos las estructuras del poder real, lo que atestiguamos es el desmantelamiento definitivo de un pacto criminal-electoral que se volvió insostenible para el Palacio Nacional. El costo de mantener la impunidad de la Columna Armada superó, por mucho, el beneficio de sus votos. Pero, reflexionemos sobre los siguientes elementos:

1.- El factor Washington y el control de daños

El fondo de esta captura es eminentemente geopolítico. En febrero de 2025, el Departamento de Estado de la Unión Americana catalogó formalmente al Cártel del Golfo como una organización terrorista internacional. Al ser la Columna Armada el brazo armado y político de este cartel en Tamaulipas, los lazos electorales que el partido oficialista sostuvo con este grupo paramilitar se convirtieron en una bomba de tiempo en Washington.

Las facciones más duras de la Casa Blanca ya arrastraban carpetas para sancionar a las siglas del partido en el poder en México, acusándolo de asistir a organizaciones terroristas. Con el agua al cuello y la presión de agencias como la DEA y el FBI al límite, Sheinbaum optó por el pragmatismo: entregar la cabeza de Leal Moncada como una señal inequívoca a Estados Unidos de que las complicidades de la vieja guardia se terminaron.

2.- El mensaje a Américo: La lealtad no se comparte

La segunda carambola de este impacto tiene un destinatario local con nombre y apellido: Américo Villarreal Anaya. Las filtraciones de The New York Times y Los Angeles Times, que colocan al gobernador de Tamaulipas (y a su homólogo de Sonora, Alfonso Durazo) bajo el microscopio del Departamento de Justicia estadounidense por presunta cooperación sustantiva, encendieron las alarmas en el centro del país.

Al arrebatarle a Villarreal a su principal operador territorial —el mismo que con 500 camionetas artilladas dobló al Estado en 2022 para exigir su libertad—, la Presidencia de la República le envía un mensaje de disciplina centralizada de corte casi vertical: la lealtad institucional se reporta en la Ciudad de México, no en Washington.

3.- El naufragio del “Pacto Peralta”

Hoy vemos las ruinas de aquella infame “patente de corso” que Ricardo Peralta Saucedo tejió en agosto de 2019, cuando visitó el municipio de Hidalgo para pactar con “Tarzán”. Aquella supuesta amnistía para pacificar autodefensas no fue más que un intercambio de impunidad por el 90% de los votos en los distritos bajo control paramilitar. Con ese dinero y esa fuerza se financió la campaña estatal de 2022 y se operaron movilizaciones internas. Incluso, la soberbia del grupo les alcanzó para imponer a Tania Contreras López en la cima del Tribunal de Justicia local tras respaldar la reforma judicial. Hoy, esa estructura queda huérfana de su manto de coacción.

La respuesta de la Columna Armada de bloquear la carretera Monterrey-Ciudad Victoria y patalear alegando una “venganza política de los residuos del panismo” delata su profunda debilidad operativa. Ya no tienen interlocución en las alturas, aunque después de los bloqueos se hayan arrepentido para iniciar las negociaciones política.

Sin embargo, la captura de Leal Moncada demuestra que Claudia Sheinbaum está dispuesta a entregar a parte de la clase política obscura de su partido, Morena, con tal de salvaguardar al grupo cercano a López Obrador, comenzando por sus hijo. La interrogante, ahora es ¿le alcanza para frenar la embestida que viene preparando el círculo duro de Donald Trump?

Consideramnos que no. Estados Unidos quiere como un trofeo político a Rubén Rocha Moya y lo va a conseguir tarde que temprano.

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