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Durango festeja su pasado mirando firmemente hacia el porvenir. Con motivo del 463 aniversario de la fundación de la ciudad capital, el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Ernesto Alanís Herrera, lanzó un llamado de unidad a todos los sectores de la sociedad para trabajar en un proyecto conjunto que consolide un desarrollo compartido y garantice mejores oportunidades para las próximas generaciones.
El legislador local destacó que esta fecha histórica debe asumirse como un compromiso renovado con el bienestar de las familias y el porvenir de la entidad.
El futuro ya llegó: Prioridad absoluta a la niñez y juventud
Durante un encuentro con los medios de comunicación, Alanís Herrera enfatizó que los esfuerzos institucionales y sociales deben concentrarse de manera prioritaria en construir un entorno digno para el crecimiento integral de los más jóvenes:
- Calidad de vida: Edificar una ciudad atractiva, ordenada y funcional donde las familias se desarrollen plenamente.
- Herramientas de crecimiento: Garantizar el acceso a una educación de excelencia y opciones reales de desarrollo profesional.
- Bienestar social: Impulsar esquemas que faciliten la adquisición de vivienda digna y promuevan la convivencia armónica.
“Queremos un Durango donde nuestras niñas y niños sean personas preparadas, profesionistas, que puedan tener una vivienda, formar sus familias y vivir en una ciudad de desarrollo, de trabajo y de esfuerzo”, señaló el diputado al describir el modelo de comunidad al que aspira la actual legislatura.
Fortalezas históricas para detonar el crecimiento económico
El también coordinador del Grupo Parlamentario del PRI puntualizó que la capital duranguense posee ventajas competitivas e históricas invaluables que deben aprovecharse de forma estratégica para atraer inversiones y generar prosperidad en beneficio de todos.
Entre los principales pilares del municipio que garantizan certidumbre para el futuro destacan su vasta riqueza cultural, un trazo de orden urbano consolidado, una ubicación territorial estratégica y, sobre todo, una identidad colonial de paz y tranquilidad social. El reto inmediato, sentenció el legislador, radica en transformar este potencial en condiciones de bienestar que lleguen a cada rincón de la sociedad, confirmando que Durango está legítimamente convocado a ser grande.