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En un giro estratégico para fomentar la responsabilidad social y mejorar el entorno urbano, el Gobierno Municipal encabezado por Toño Ochoa consolidó el programa de servicio comunitario como una alternativa legal para que las personas que cometen infracciones menores paguen sus faltas rehabilitando los espacios públicos de la capital.
Este modelo de justicia alternativa opera bajo la coordinación de la Dirección Municipal de Seguridad Pública (DMSP), Servicios Públicos y el Juzgado Cívico. El esquema permite sustituir las sanciones económicas o los arrestos administrativos por jornadas de trabajo físico en beneficio directo de la ciudadanía, transformando conductas negativas en acciones de impacto social positivo.
El director de Seguridad Pública, Marco Contreras, explicó que esta medida no solo se aplica a los infractores directos, sino que se ha extendido a padres de familia por situaciones de omisión de cuidados, específicamente cuando sus hijos menores de edad son sorprendidos realizando desmanes en la vía pública. Para optimizar los esfuerzos, un comité interinstitucional identifica los puntos críticos de la ciudad que requieren intervención urgente.
De acuerdo con las prioridades ciudadanas, las cuadrillas vecinales de infractores concentran sus labores en la limpieza, desbroce y recuperación de arroyos y acequias, zonas críticas durante las temporadas climáticas actuales. Vecinas de áreas beneficiadas, como Marcela Álvarez y Piedad Jiménez de la colonia Rosas del Tepeyac, reconocieron el valor del proyecto. “Ahorita hay mucha lluvia, entonces pues hay que poner cada quien su granito de arena; que sigan adelante estos proyectos”, externó Álvarez al constatar la limpieza de los canales hídricos.
Con esta iniciativa, la administración municipal busca disminuir la reincidencia delictiva y las faltas administrativas, promoviendo una cultura de paz y participación activa donde el orden de la ciudad se construya a través de la reparación comunitaria.