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Por: Víctor R. Hernández
De cara a las elecciones intermedias de 2027, Morena acumula su tercer golpe contundente en el norte del país. El “tsunami guinda” prometido por la 4T se ha convertido en un ridículo chaparrón de excuses y derrotas. Coahuila, bastión priista que se niega a caer, le ha propinado una humillante goleada: 16-0. Ni un solo distrito. Ni una sola alegría. Solo vergüenza y el dedo acusador apuntando, una vez más, hacia Andy López Beltrán.
El hijo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, responsable de la operación política en la entidad, repitió la misma estrategia que ya falló en Durango en 2025: mucho ruido, despliegue de diputados federales, promesas grandilocuentes… y abandono cuando el barco empezó a hundirse. Apenas dos semanas antes del cierre de campañas, Andy dejó tirada a Morena en Coahuila para irse a Tabasco a preparar su propio futuro político. El resultado fue previsible: una paliza histórica a manos del gobernador Manolo Jiménez y el PRI.
El Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), con más del 94% de las actas computadas, no deja lugar a dudas: el PRI, aliado con Unidad Democrática de Coahuila (UDC), arrasó con el 55.21% de los votos y se llevó los 16 distritos en disputa. Morena y PT apenas alcanzaron el 25.9%, menos de la mitad. El partido local Nuevas Ideas se colocó como tercera fuerza con el 5.89%, mientras que PAN, MC y Verde se hundieron en el olvido con porcentajes vergonzantes. La participación ciudadana rondó el 50.28%.
El historial de derrotas de “El Príncipe”
Este no es un accidente. Es un patrón.
- Durango 2025: Andy al frente, derrota contundente ante Esteban Villegas.
- Chihuahua: La intentona de juicio político contra Maru Campos se desinfló por falta de respaldo real.
- Coahuila 2026: El tercer round, y el más humillante.
Cada vez que el hijo del ex presidente toca una entidad norteña, Morena sale con el hocico partido. ¿Coincidencia? No. Es la realidad de un partido que ya no convence ni con el aparato completo del gobierno federal. Desplegaron decenas de diputados federales, coordinados por Andy, para “invadir” Coahuila casa por casa. Ofrecieron hasta dinero por listas de INE. Nada funcionó. Cuando vieron que el PRI tenía todo bajo control, Andy empacó sus maletas.
La dirigencia nacional de Morena, ahora encabezada por Ariadna Montiel, no tardó en salir con el libreto predecible: denuncias de “compra y coacción del voto”. Sin vergüenza ni argumentos sólidos, según respondió Alejandro “Alito” Moreno, presidente del PRI. El tricolor festejó en grande: “Solo el PRI puede sacar a Morena, y lo demostramos con resultados, con carácter y con el respaldo de la gente”. A un año de las federales de 2027, el mensaje desde el norte es clarísimo: el país empieza a marcar un nuevo rumbo.
Manolo Jiménez y el PRI: carro completo
El gobernador priista Manolo Jiménez tendrá para la segunda mitad de su sexenio un Congreso local con mayoría absoluta de su partido. “Vencimos contundentemente a quienes promueven el odio, la división, la grilla y la mentira”, celebró. Coahuila, gobernada con responsabilidad, economía y resultados en seguridad, rechazó el modelo de clientelismo, divisiones y promesas incumplidas que representa la 4T.

Mientras tanto, Morena se desmorona. Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán al frente de la estructura electoral, y el resultado es catastrófico. El partido que presume ser “del pueblo” fue rechazado por el pueblo de Coahuila. El doble de votos para el PRI. Una tercera fuerza local superando a los supuestos aliados nacionales. Y un PAN que, tras su alianza pasada, se desplomó al 2.16%. El mapa del norte sigue pintado de colores distintos al guinda.
La arrogancia de los que se creían invencibles
Este 16-0 no es solo una derrota local. Es un aviso a la dirigencia morenista de cara a 2027. El “nuevo PRI” que tanto denostaron está demostrando que, cuando se organiza y gobierna con resultados, sigue siendo competitivo. Morena, en cambio, depende de operadores familiares, despliegues artificiales y, cuando fallan, de gritos de fraude sin pruebas.
Andy López Beltrán deja un rastro de fracasos electorales y una imagen de abandono. El “ejército” de diputados que mandó se desbandó en cuanto él se bajó del barco. ¿Dónde quedó el compromiso con Coahuila? ¿Dónde la mística de la 4T? Enterrada bajo 562 mil votos priistas versus 264 mil de Morena-PT.
La ciudadanía coahuilense habló con claridad. Rechazó el odio, la división y las mentiras. Prefirió continuidad con resultados sobre experimentos fallidos y operadores que huyen cuando el viento cambia.
Morena está en caída libre en el norte. Y cada derrota como esta acelera el despertar nacional. 2027 se acerca, y el mensaje desde Coahuila retumba: el pueblo ya no compra la narrativa. Quiere gobiernos que resuelvan, no que dividan. Quiere resultados, no excuses.